El domingo se destapó todo el pastel.

Estaba tan tranquila en casa pensando en lo bien que había amanecido el día (post: Por fin es domingo) cuando recibo un mensaje de mi ex:

TENGO QUE PREGUNTARTE ALGO. CUANDO TENGAS TIEMPO PARA HABLAR LLAMAME.

Como no estaba viendo la tele como una tonta y ceporroteando en el sillón, decido que llamarle es una buena excusa para ir a mi habitación y ya meterme en la cama prontito que mañana es lunes, además por el tono del mensaje me daba la impresión de que ibamos a estar un buen rato hablando.

Asi que le llamo, inocente de mi, y me suelta:

-¿Estas con otro?

-No.

-No me mientas.

-Que no. ¿a qué viene eso?- pregunto intentando pensar como leches se ha podido enterar.

-He entrado en tu correo y he leido todo.

-¡Qué!

En ese momento estuve a punto de desmayarme. Corrí hacia el ordenador para encenderlo, se me hizo eterno esperar, y me conecto a internet por fin y entro en mi correo y sin saber ni que me ha llegado, ni que me ha leido, ni na! lo borro todo, borro la papelero, lo enviado, todo!!!

Será cabrón!! (con perdón)

Ni por un momento pensé que tuviera mi contraseña, claro que en cualquier momento puede darsela cuando estabamos juntos. Pensando, pensando, me doy cuenta de que yo también se la suya, ¡pero hasta ese momento no me había dado cuenta! Menudo marrón.

Yo como una idiota sigo negando todo. Mientras me llama zorra con todas las letras por telefono, y empieza, ¿Quien es Raúl? ¿por favor, no me digas que es...? Dioos!! otra vez a insultar. Y yo sin saber que decir ni nada, intentando calmarle y quitarle importancia.

Por fin, por sus comentarios me doy cuenta de que sólo ha leido el último e.mail que me mandé con una amiga, que venía del jueves, asique empiezo a inventarme una nueva historia,

-No te lo tomes asi, lo siento, me trajo a casa el sábado pasado... no quise decirte nada, por no hacerte más daño... ha sido solo un rollo de fin de semana, no es para ponerse asi, ya habíamos cortado...

-¡Con un amigo! - me grita y me grita -¡Te estás riendo de mi!-

La verdad es que no tenía ni idea de lo que ponía en el mail, pero tenía que decir eso para no fastidiarla todavía más.

El caso es que en un momento colgamos y conseguí llamar a Raúl para avisarle de la nueva situación y contarle brevemente la nueva versión de la historia.

Al cabo de un rato me vuelve a llamar mi ex, otra vez super borde, para que le diera el telefono del otro, y yo que no, que no, que no, que no te lo doy, y él venga a insistir. Y así nos tiramos hasta las 3 de la mañana. ¡Y al día siguiente era lunes!

Y el lunes al llegar al trabajo me lo encuentro en la puerta de mi oficina!

Mañana más.