Ya he vuelto. Ya se me han acabado las vacaciones. Pero no estoy triste, lo he pasado genial. Han sido mis primeras vacaciones de soltera, la última vez que me fui sola con amigas tenía 18 años. Todo ha cambiado mucho, muchísimo.
Me fui a Conil el día 4. Iba a ir con una antigua compi del colegio y sus amigas de la universidad, pero en el último momento por un problema de salud mi amiga tuvo que quedarse en Madrid. A pesar de los reparos que me daba irme sola con tres chicas a las que conocía solo de salir de fiesta los fines de semana me lancé a la aventura porque necesitaba salir de Madrid y alejarme de todo.
Salimos el lunes para allá. El viaje hasta Cádiz no se hizo tan largo como había pensado, fueron 6 horas pero hablamos un montón de muchas cosas, de lo que íbamos a hacer y de lo que habíamos hecho. Cuatro solteras al ataque con ganas de divertirse y volver muy morenas a Madrid. A pesar de todo llegamos a Conil muy cansadas y el sólo salimos a cenar y dar una vuelta tranquilita para conocer un poco la zona.
El martes nada más levantarnos nos bajamos a la playa a tirarnos panza arriba, panza abajo y dar paseos por esas impresionantes playas, pero el día se levanto medio nublado y no pudimos disfrutar plenamente de la playa. Por suerte la niebla fue levantando a lo largo del día y la noche fue estupenda. Salimos por los bares del pueblo y luego acabamos en el Ícaro, la discoteca de allí, aunque una de las chicas se quedó en casa durmiendo porque se encontraba mal. Fue una noche normal, aunque a lo tonto nos dieron las 6 de la mañana y hablamos con un montón de gente y cada uno nos decía un sitio al que teníamos que ir: Tarifa, Caños, El Palmar, Chiclana, Vejer… Puff! Tantos sitios y tan poco tiempo.
El miércoles amaneció radiante. Bajamos prontito a la playa a pesar de haber dormido poco. ¡Hay que aprovechar el tiempo! En la playa, los chicos… ¡madre mía! Parecía que se habían escapado todos del gimnasio, impresionante, unos brazos, una tabletita de chocolate!! Puff!!!! Estabamos las cuatro sin saber donde mirar ¿pero dónde estaban todos estos chicos ayer??? ¿saldrán esta noche? jajaja. Ya después de cenar y de pegarnos por poder utilizar el espejo del baño para maquillarnos y ver que tal nos quedaba el vestidillo escogido, nos tomamos unas copillas y fuimos en busca de lo mejor de la noche conileña. Paramos en La Esquinita a tomar unos mojitos y ver y que nos vieran, mientras decidíamos a donde ir. Como la noche anterior La Luna estaba muy lleno, decidimos ir a probar a otro de los sitios que nos habían recomendado, así que nos plantamos en La Cochera sin saber muy bien lo que íbamos a encontrar. De primeras la música era buena, así que un punto a favor, y, como todo Conil, estaba lleno de chicos así que ¡genial! Vamos a la barra y cogemos provisiones antes de lanzarnos al centro de la pista a bailotear. Yo echo mi vistazo rápido a ver si hay algo interesante y mis ojos se detienen en una cara conocida, ¿Quién es? ¿le conozco o se parece a alguien? Como no estoy segura de que sea alguien conocido sigo con mi repaso al local. Una de las niñas ya está hablando con un chico, alto y morenote, no está mal.
-Oye, ¿vas con el chico ese de negro?- le pregunto cuando me lo presenta.
-Si, ¿por? ¿quieres qué te lo presente?
-No, ¿cómo se llama?- ummm, creo que ya se quien es
-Nacho.
-Y es de la Alameda- le digo.
- Anda, ¿os conoceís?
- Si, su hermano estuvo saliendo con mi hermana.
Obviamente el chico se dio cuenta de que hablábamos de él y se acercó.
- Nos conocemos, ¿verdad?
- Si.
Y así empezó una conversación que duró hasta las 5.30 de la mañana. Realmente el mundo es un pañuelo. A este chico le conocí hace diez años un día que acompañé a mi hermana al cine con su novio. Tuvimos un pequeño noviazgo de cuatro días pero él tenía 22 y yo 16 así que no se llegó a nada pero yo presumí durante meses de haber estado con un chico mayor. Y aquí estaba, delante de mí, prácticamente igual pero con más barba y yo prácticamente igual pero con más años… la cosa estaba cantada. La noche acabó en besos.
El jueves más playa y más sol, heladitos y granizados, paseos por la playa y compras en los puestos de los hippies. Por la tarde en la playa un chico que estaba solo nos dice que le cuidemos las cosas mientras se baña, y ya cuando volvió pues estuvimos un rato hablando con él, lo típico: ¿de donde eres? ¿Cuánto tiempo llevas aquí? Blabla bla. El chico era guapetón y aprovechando que mis nuevas amigas estaban más interesadas en pillar moreno que en pillar morenos yo me lancé a la conquista de la sonrisa más bonita de las vacaciones, y entre risas y tonterías me pidió el teléfono pero ninguno de los dos tenía donde apuntar, así que él memorizó el mío, jeje!
Por la noche vinieron unos amigos de una de las chicas. ¡De la tuna! Y ni cortos ni perezosos se pusieron el traje, sin pensar en el calor, y nos fuimos de parranda. Divertidísimo. Todo el mundo nos decía cosas. Hasta un portero/gorila de discoteca nos pidió que fuéramos a casa de su novia a rondarla porque estaba enfadada! Nos cantaron serenatas en una terraza mientras tomábamos unas copillas, pero no las canciones típicas sino rancheras, guajiras y canciones picantonas. A lo tonto nos dieron las dos de la mañana cantando y riendo. Nos echaron de la terraza después de aguantar más allá de lo razonable de la hora del cierre y nos fuimos para La Cochera con la excusa de que es el sitio más agradable (a nuestro parecer) pero también con ganas de ver a los chicos de ayer. Yo porque me quedé con ganas de saber que más había pasado en la vida de Nacho en los últimos 10 años y una de las chicas porque el amigo alto y morenote la había gustado. Así que allá nos fuimos y allí estaban. Y terminamos otra vez a las 6.00 de la mañana hablando y recordando viejos tiempos en los que, según él, tuve que engañarle con la edad porque él no salía con niñas, jajaja! Estoy segura de que fue justamente ese el motivo por el que dejamos de llamarnos.
Viernes. Llegó el fin de semana, y poco a poco se acercaba el final de las vacaciones, por eso, a pesar del cansancio acumulado, a las 12.00 estábamos en la playa, panza arriba, panza abajo, cogiendo todo el sol posible para volver negras y dar envidia en el trabajo, jejeje!!!! Por cierto que el chico de la playa no llamó. Él se lo pierde.
Por la noche no nos poníamos de acuerdo en donde ir. Tres queríamos ver a los niños de ayer pero a una le habían caído fatal y no quería ni oír hablar de pasar una noche más con ellos. Finalmente ganó la minoría y fuimos a otros bares y luego a la discoteca. Una de las chicas ligó a los 5 minutos de llegar al primer bar y desapareció con un pelirrojo bastante resultón. Las tres que quedamos nos fuimos para la discoteca pero como era viernes había que pagar 10 euros por entrar y yo pasaba de pagar por meterme en un sitio cerrado estando en la playa. Intentaron convencerme pero dije que me iba a casa y me fui. De camino al apartamento me di cuenta de que era demasiado pronto para retirarse de la movida así que, ni corta ni perezosa, cogí el teléfono y llamé a Nacho.
- ¿Sara?
- ¡Hola! ¿dónde estáis?
- En un garito en frente de La Luna.
- Voy para allá.
Y allá me fui. Necesitaba desconectar un rato. Las chicas son majas pero al fin y al cabo no son mis amigas y llevan otro rollo, ni bueno ni malo, pero es que a mi el chunda-chunda y las discotecas no me va nada, prefiero las terracitas y los sitios con la música a un volumen normal (vale, soy una vieja). Nacho estaba en la puerta esperándome. ¡Qué mono!
Y casi sin darme cuenta llegó el sábado, se acabó lo bueno. Por ser el último día decidimos hacer una excursión para, al menos, conocer un sitio, así que cogimos el coche y nos fuimos a la playa de El Palmar. ¡Impresionante! No se acaba nunca. Allí coincidimos con unos amigos de una de las chicas y ya pasamos el día con ellos. Luego nos fuimos a cenar a Caños para ver el ambiente hippy y esas cosas. El día estuvo bastante bien pero al final hubo algún que otro roce entre las chicas, era normal después de cinco días, demasiado bien lo estábamos llevando. La chica que había ligado con Amigo alto y morenote quería volverse para Conil para verle el último día. Otra de las chicas decía que estaba mala. Otra decía que estaba cansada y prefería irse a dormir. Y yo quería quedarme en caños con los hippies guarretes. Esta vez ganó la mayoría y nos volvimos a Conil. Tampoco me importaba demasiado porque así veía un rato a Nacho. La verdad es que andaba muy relajada con él por que doy por hecho que vamos a volver a quedar en Madrid, voy de sobradita..! jajaja!!!!!!!
Pues si, nos vimos y fue genial. Al final solo salimos las dos interesadas, se suponía que íbamos a desfasar juntas por ser la última noche, pero mi nueva amiga se fue prontito con su chico y yo me quedé con Nacho y sus amigos hasta las cuatro de la mañana, momento en el que se lanzó y me pidió que nos fuéramos a dar una vuelta. Fue genial porque nos colamos en una casa que tenía la puerta del portal abierta y subimos hasta la azotea… alguien no sabrá nunca la noche tan movidita que tuvo su toalla… Después de muchos besos tiernos volvimos donde estaban sus amigos (la mía seguía desaparecida). Ya era hora de irse a dormir pero uno de los chicos había ligado y había que dejarle a su ritmo. Yo estaba muerta de sueño pero si me iba dejaba a este pobre chico con sus tres amigos borrachos y tres golfillas con las que habían ligado. Por fin decidieron moverse. La noche fue demasiado larga, vimos amanecer, pero fue bastante provechosa para tod@s.
El domingo me levanté media hora antes de que sonaran los despertadores. Sí, el insomnio es insoportable en algunos momentos. Recogimos todo y nos metimos en el coche. Intenté dormir pero fue imposible, y aunque iban dos conductoras más me tocó llevar el coche desde Sevilla hasta Ocaña, llegué a mi casa muerta pero feliz de quedarme por fin sola y poder hacer un repaso de toda la semana.
En el coche, mandé mensajillos a mis niños para mantener el contacto. El primero a Rober. Si, aunque no lo he dicho me llamó el lunes y el jueves nos mensajeamos. Este aún no me ha respondido. El segundo se lo mandé a Nacho, ya se que no le tendría que haber mandado nada pero es que mientras yo me alejaba de Conil resulta que se acercaba su hermano con la novia y una amiga, amiga que resultaba ser la ex de Nacho, ex que le dejó marcado, en el sentido literal de la palabra pues lleva un tatuaje con las iniciales de la chica, por eso quise marcar el terreno. Respondió prácticamente al momento. Vuelve el día 15, a ver que pasa.
Y poco más. Bueno, una cosa más, mientras estaba cenando he recibido este sms:
HOLA SARA SOY EL CHICO PRODIGIO QUE FUE CAPAZ DE MEMORIZAR LA INCREIBLE CIFRA DE 9 NUMEROS JEJE QUE TAL EL VIAJE GUAI? ME LLAMO SERGIO UNO DE TANTOS Y UNICO ENTRE TODOS, SOY EL CHICO DE LA PLAYA CON EL QUE SEGURAMENTE ALLAS (sic) TENIDO LA CONVERSACIÓN MÁS LIBERAL…
Ja,ja,ja!!!!!! Increíble, el chico de la bonita sonrisa!! Le respondo:
YA PENSABA QUE ME IBA A QUEDAR SIN IR A LAS FIESTAS DE BILBAO.. SE PERFECTAMENTE QUIEN ERES, COMO OLVIDAR UNA CONVERSACIÓN TAN NUTRITIVA DE HUEVOS Y CHOCOLATE! ESPERO QUE ESTES MEJOR DE LO TUYO. YO YA EN MADRID PERO CON GANAS DE MAS PLAYA. BESOS!!
Respuesta:
SARA NO TE RAYES CON EL MENSAJE QUE PUEDES SUBIRTE DE COLEGUEO SIN NINGUN TIPO DE PARANOIA, EN SERIO NIÑA.
Vaya, yo que me había hecho ilusiones de que fuera algo más. Bueno, como estoy aburrida, porque mi tele solo pilla tve1 y tve2 (si, la antena es una mierda) le respondo:
NO ME LO DIGAS DOS VECES QUE AUN ME QUEDAN DIAS LIBRES Y NO SE DONDE IR. TRANQUILO QUE NO ME RAYO CON EL MENSAJE, ESTAMOS DE VACACIONES…
Respuesta al momento:
PUES CUANDO QUIERAS ENCANTO… CONCRETAME SI ESO VALE GUAPA… BESOS Y DESCANSA ANDA.
A este ya responderé mañana.





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