El lunes, nada más volver de vacaciones recibí un mensaje del chico de la playa. Respondí y, casi sin darme cuenta me vi invitada a las fiestas de Bilbao. Así estaban las cosas, entre mensajes y llamadas quedé con el chico de la playa, con el que había hablado menos de veinte minutos, pero muy intensos, divertidos e interesantes. Y aprovechando que mis abuelos veranean todos los años en Laredo, que está a menos de 60 km. de Bilbao, les llamé para ir a pasar allí el puente de Agosto, ellos tan contentos y yo más cerca de mi destino fiestero.
El jueves me planté en Laredo con mis papis y mis abuelos, ya se que no es el mejor plan, pero era la única forma de llegar a Bilbao sin tener que tragarme 400Km conduciendo sola. Llamé al chico de la playa y quedamos en que venía a recogerme el viernes a las 18.30. A mis papis les dije que quedaba con unos amigos de una de las chicas con las que fui a Conil, no hicieron demasiadas preguntas por lo que creo que dieron por hecho que quedaba con un chico y que me daba igual lo que dijeran.
Habíamos quedado en un supermercado a las afueras del pueblo y antes de llegar ya me estaba llamando para ver donde estaba, en el trayecto de menos de 3 minutos desde el apartamento de mis abuelos hasta el supermercado casi me da un paro cardiaco, tenía el corazón a mil por hora, ¡qué nervios! ¡¿qué estaba haciendo?! Al llegar él tenía el coche aparcado junto a un coche con un grupo de chicos y chicas, eso me vino genial para decirle a mi padre –mira, hay están- y que colara que éramos más gente.
Me bajo del coche, cojo mi maletilla y le llamo, -eh, chico de la playa! –
Se volvió todo sonriente y para mi fue bastante, dos besos y a su coche.
–Adios papá-
Y para Bilbao que me fui. Todo el trayecto hablando: de Conil, de la playa, de la conversación de la playa, de cómo nos recordábamos, de las fiestas de Bilbao, yo que se, fue media hora en el coche pero se pasó en un plis plas.
Llegamos a su casa que está en Betolatza y ahí me acojoné un poco y pensé ¡Dios, dónde me he metido! Bueno, los de Bilbao sabréis a qué me refiero. Pero ya no había vuelta atrás así que a por todas.
Nada más bajarnos del coche se me acerca y me planta un beso.
- Es para romper el hielo, si no íbamos a estar toda la tarde sin saber como comportarnos-
-¡joder, qué tío!- Pensé.
Y entramos en su casa y me enseña las habitaciones, el salón y eso, ya una vez dentro la casa estaba bastante bien, dejamos mis cosas en su habitación y volvemos a romper el hielo, y tanto lo rompimos que acabamos en el suelo al romper la cama. Odio las camas del Ikea. Ya es la segunda vez que me pasa esto. Tras las risas, aprovechamos la interrupción para dejarlo y marcharnos a conocer la ciudad.
Me encantó Bilbao y el ambiente del casco viejo. Fuera prejuicios. Fuera ideas preconcebidas. Mucha gente joven y buen rollo, mucha más libertad que en Madrid con el alcohol en la calle y con otras cosillas. Y fuimos a tomar pintxos ¡qué ricos! ¡qué variedad! Pero nos volvimos pronto a casa porque el chico de la playa estaba malito de la garganta y se le estaba empezando a poner mala cara.
A pesar de todo volvimos a romper la cama ¡mierda de Ikea! Y decidimos quitar el somier, tirar el colchón al suelo y sacar la cama a la cocina para que dejara de incordiar. No paramos de reír. Antes de dormir tres besos que me encantaron: uno en la frente por que te pienso, uno en la nariz por que te siento y uno en la boca por que te quiero. Me derrito.
La mañana del sábado, aprovechando el solecito, nos fuimos a la playa pero volvimos pronto por los problemas de garganta. Una buena siesta y noche de fiesta, la semana grande de Bilbao. Más amigos, más pintxos, más katxis. Y todos me decían ¡qué loca, desde Madrid por éste! Y me partía de la risa.
Amaneció en Bilbao y se acabó la fiesta. Se acabó el fin de semana y volví a la realidad. Mis padres me recogieron en las puertas del estadio y se terminó el fin de semana que viví peligrosamente, en el que me volví loca y me fui tras una sonrisa desde Conil hasta Bilbao.
¡Qué loca!





jajajaja... Conil es lo que tiene...
Que cambia a la gente!
jajaja!
por algo se dice mucho por Sevilla
¡¡¡¡¡QUE FUERTE CONIL!!!!
la de historias que salen de allí!!! jejeje
me encantaria volver!!!!!
Lo pasé genial.
Pues lo dicho. dicho está: A VIVIR LA VIDA, QUE SE ACABA!!!!
arrepientete de lo que no hagas pero nunca de lo que hagas todo tiene su lado bueno y el tuyo es que viviste una locura de verano que jamas podras olvidar.fuiste muy valiente
Sí, yo también lo pasé genial... Nada, el año q viene a ver si coincidimos también!
Eso, eso, a ver si organizamos una quedade de la coctelera en Conil, jajaja!!!