Tras una primera cita para olvidar, con el fin de intentar ser simpática y no una sosa, le mandé un mensaje en plan simpático preguntando por el curro y por un tema del que habíamos hablado durante la comida anterior. Me respondió al cabo de un rato y bien.

Al día siguiente, en vista del éxito del mensaje anterior, mandé otro sms preguntando que tal le había ido en la carrera. Mi intención con tanto mensaje es tantear el terreno con el fin de saber si la cosa había ido tan mal como pensaba o no era para tanto. Y no, no era para tanto. Me respondió pasadas unas horas que todo bien y que había hecho 2h 20’ que por lo visto en una prueba de triatlón está bien. Ya me quedé tranquila.

Pasó el fin de semana bastante tranqui y el martes recibo un mensaje:

QUE TAL GUAPA? LLEVO DOS DIAS CON UN RESFRIADO QUE NO ME DEJA RESPIRAR. DEBÍ COGER FRÍO EN CUENCA. AUN ME DEBES UNA ENSALADA.

Me hace mucha gracia cuando los chicos se justifican por no llamar cuando nadie les pregunta, pero bueno eso es otro tema. El rollo de la ensalada viene desde Conil, (¡ay, Conil!) y es como preguntarme si quiero quedar. Le mandé un mensaje invitándole a comer pero como está resfriado me dice que prefiere quedar al día siguiente a ver si está mejor. Pues vale.

Como me tocaba preparar la comida y además el viernes era mi cumpleaños ¡mi primer cumpleaños independizada! Pues me tocaba preparar todo, así que me fui a la compra y luego a cocinear. Por la mañana al levantarme dejé todo preparado, las cosillas de la ensalada, las berenjenas rellenas listas para meter al horno y dar un último gratinado, los platos listos para llevar a la mesa… vamos todo preparado y me voy tan contenta al curro, pensando que a pesar de todo no soy tan desastre como piensa la gente.

Pero a las 12 me llama:

- Oye que un compañero nos ha invitado a comer y no puedo escaquearme…

- Vale no pasa nada…(grrr)

- ¿quedamos para cenar?

- Ummm… bueno, vale, pero tiene que ser tarde porque mañana es mi cumple y tengo que organizar la comida.

- Vale pues así me da tiempo a ir a la piscina (¡¿no estaba malo?!) ¿quedamos a las 10.30

- Perfecto.

Pues nada en eso quedamos y aprovecho para llamar a mi amigo y vecino David para que me ayude con la compra y la comida del cumple, por que el chico es muy apañao y yo soy una novata en esto, hay que reconocerlo.

Y al rato, bueno, sobre la una, me llama otra vez Nacho:

- Todo solucionado!

- ¿el qué? – pregunto sin saber realmente de que me está hablando.

- Pues que comemos juntos, que me he podido escaquear de la comida.

- Puff, es que ya he quedado…

- ¿ya has quedado con otro chico para comer?

- Jajaja!!!! No, bueno, he quedado con otro pero para que me ayude a unas cosas por la tarde.

- Bueno, pero ¿tendrás que comer?- me encanta que insista

- Si, claro.

- Vale pues te paso a recoger y comemos en mi casa.

Hala, no había más que hablar.

Por fin llega la hora de salir. En el coche bien, por lo que estoy viendo las conversaciones en el coche se me dan bien… Ya, llegamos a su casa, y tiene que ponerse a cocinar, aquí yo me sentía un poco incomoda, él cocinando y yo sin hacer nada, pero bueno, es su casa y es lo normal,

¡ah, que no lo había dicho, hasta aquí: ni un beso! Ni uno! y yo mosca, pensando ¿este tío es gay? Realmente ¿no me da ni un beso por su resfriado??? No se, a mi todo me parecía raro, ¡y venga a hablar de niños! Sí, sí, cuando íbamos en el coche me dice:

- Aquí hay muchos parques para los niños...

Y mientras estaba preparando la ensalada vuelve a decir:

- Me alegro de que te guste la cebolla, yo a mi hijo le voy a enseñar a que coma de todo…

-Tienes el reloj biológico activado, eh?- le digo en plan de guasa y él se queda con cara de seta sin saber que decir.

Pero ahí no quedó todo, estamos ya comiendo y hablando y no se muy bien a santo de que me dice.

-claro y como no me gusta el vino pues los padres se quedan rayados, por que cuando presentas a tu novio el padre siempre insiste en que se tome una copilla.- A mi ya se me escapaba la risa ¿soy yo o este tío necesita una novia más que comer?

- Pues mi padre no bebe nunca, no le gusta el vino ni nada solo la cerveza, así que no tendrías problemas- a mi misma al decirlo me sonaba muy gore ¿de verdad piensa conocer a mis padres?! Esto me pasa por salir con tíos de 30.

Por fin termina esa conversación que no llevaba a ningún sitio pero que por lo que estoy viendo es muy común entre los chicos y que me hace pensar que tal vez las chicas no somos unas paranoicas obsesionadas con la fidelidad y con un novio para toda la vida, sino que son los chicos los que nos lían con frases como las anteriores, que presuponen un futuro cercano más o menos común y otras como “ya conoceras a Pepe” o “ya te llevaré a tal sitio” Si, Roberto lo hacía y ¿para qué? ¿para dejar de llamarme de repente? El chico de Bilbao también lo hizo y llevo una semana sin saber de él ¿para qué me dice entonces que seguimos en contacto? ¿para qué se despidió en su casa durante una hora con arrumacos y cariñitos? ¿para qué me dice que va a venir a Madrid? Yo sabía a lo que iba y esas cosas me confunden. Yo creo que son ellos los que nos agobian a nosotras!!

Bueno, que me pierdo, vuelvo al tema Cita con Nacho II:

Terminamos la comida, un poquito de sobremesa y nos vamos al sofá. Hasta aquí todo iba como el otro día en mi casa (regular), solo que esta vez el se tumbó y yo pude acurrucarme a su espalda, inclinada sobre su pecho (mejor) y, en un momento de descuido, sin previo aviso, me lancé y le besé. ¡Llevaba queriendo hacerlo desde que volví de Conil y ya se estaba haciendo demasiado de rogar! Me devuelve el beso (bien) y me dice “te voy a pegar el resfriado” (mal)

- Me arriesgaré.

Y así, tontamente comenzó un juego de arrumacos y besos, muchos besos, y caricias, muchas caricias, y se lanza y empieza a meter mano, y yo me lanzo y… ¿dónde está?¿es esto? Dios!!! Mente odiosa ¡olvídate del chico de Bilbao!! No todos van a tenerla como Nacho Vidal!. Dios mío, ese viaje a Bilbao me ha arruinado la vida. Yo estaba muy contenta con el sexo estándar y ahora ¿qué hago? ¿se habrá dado cuenta de lo que estoy pensando? No idiota, es imposible, sigue como si nada! Y sigo, pero mi mente endiablada no para, repito como un mantra: el tamaño no importa, el tamaño no importa… ooooom!!! Y cuando ya tengo mi mente controlada y vuelvo a disfrutar con la situación el chico se dispone a hacerme una lamida, cosa que normalmente me encanta, pero hoy no se que leches me pasa de repente me viene a la mente la imagen de Rober ¡Dios, no! A punto estoy de decirle que pare solo por quitar esa imagen de mi mente, pero la cosa va bien y tampoco es plan de parar a un chico cuando está rindiendo, plena y satisfactoriamente, por un problema mental que es mío y solo mío. En toda esta vorágine de pensamientos paranoicos-surrealistas, mi absurda mente piensa ¿Por qué te acuerdas de Rober y no te acuerdas de tu ex? Aun no he encontrado respuesta a esta pregunta, creo que tengo tan bloqueado en mi mente a mi ex que ni siquiera recuerdo si teníamos sexo. No se si es triste o si es lo mejor.

Por fin me centro en mi chico y disfruto de todo y de él. Me gusta por que con él me comporto como soy y no como mandan las hormonas.

Hoy estoy segura de que habrá una próxima cita.