UNA SEMANA UNA VIDA
Tras una visita a Bilbao pasaron 10 días y me llamó Rober... al final quedamos y bueno, bien, un cine y poco más. A la semana siguiente, el jueves, mi chico de Bilbao me dijo que andaba mal de pasta y no podía bajar, en un momento de bajón y estupidez llamé a Rober y me dio largas... casi mejor.
Estas tres líneas resumen un post que escribí llena de rencor pero que me he auto censurado.
Una semana después del plantón de mi chico de Bilbao y del plantón de mi kleenex de Madrid me parece que ha pasado una eternidad una eternidad, mis pensamientos han cambiado. Me he dado cuenta de que sólo llamé a Rober porque me sentía mal por que mi chico de Bilbao no había venido a verme, me sentía sola. Ahora se que no lo volveré a hacer:
ME HE ENAMORADO.
Este fin de semana (el de Halloween), ha venido a verme mi chico. A pesar de la lluvia, a pesar de salir tardísimo de trabajar, cogió el coche y se presentó en Madrid a las 2 de la mañana. Ha sido mi mejor Halloween. Dormir dos noches con él ha sido como pasar unas vacaciones en la playa. Hemos charlado, hemos reído, hemos salido de copas, ¡hasta le he presentado a mi hermana! Toda una vida reducida a un fin de semana. Sin prisa pero sin pausa. Amándonos sabiendo las limitaciones que nos da la distancia, amándonos sin celos, sin posesiones, sin obsesiones; sabiendo que mientras dure sólo tendremos un fin de semana cada quince días para amarnos.
A pesar de todo no paramos de hacer planes.
Y sin quererlo, sin pretenderlo, sin sospecharlo, me siento enamorada.
El más lejano, el más complicado.
Madrid-Bilbao, Bilbao-Madrid. 400 km infinitos, por que no es lo mismo decir que tu novio es de Bilbao que decir que es de Murcia. Es triste, pero no es lo mismo.




